Estudiar es aburrido

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¿Por qué tenemos que estudiar tanto si es tan aburrido? Esta pregunta con la que abrimos este artículo se la hacen un gran número de estudiantes.

Existen varios motivos para que esta inquietante pregunta se extienda entre demasiados jóvenes y quizá si los analizamos desde una perspectiva honesta podamos encontrar algunos argumentos que quieran escuchar.

 


¿Por qué tenemos que estudiar?

 

Si esta pregunta se la plantea una persona de más de 25 años seguro que pensará que es realmente estúpida y que hasta un adolescente de 11 años debería saber lo importante que es formarse en esta vida para poder tener opciones en esta sociedad y por tanto poder vivir lo más acorde posible a nuestras expectativas.

 

Pero esta evidencia no es tal en edades tempranas. Resulta que la perspectiva de la vida que tiene un niño o un adolescente difiere radicalmente de la que tiene una persona con un mayor recorrido y experiencia.

 


No intentes convencer a un adolescente de que si se equivoca no va a tener la capacidad y el tiempo suficiente como para enderezar la situación.

 

¿A caso ya te has olvidado de lo que creías que eras capaz de hacer y de como era la percepción del paso del tiempo con 16 años? Somos capaces de hacer cualquier cosa, y un año es una extensión de tiempo que nos resulta casi infinita. 

 

Lo cierto es que es una sensación real a esas edades, pero lo que no se percibe es que cada intervalo de tiempo que se malgasta queda reflejado en la cuenta de los "debe" pero injustamente ampliado por un factor multiplicativo.


En la medida que la etapa necesaria para formarnos la vayamos alargando por repetición de cursos la salida al mercado laboral nos costará mucho más. Digamos que el retraso que provoquemos en nuestra educación desequilibrará y complicará nuestra vida adulta con efectos sensiblemente mayores a lo que podríamos esperar.

 

Por supuesto existen excepciones, y prueba de ello es que hay personas a las que les toca la lotería o la primitiva. Hay gente que tras una vida desastrosa consiguen un papel estelar en una película que arrasa en taquilla, hay personas que se casan con la más o el más rico del pueblo. Es cierto, ¿Tú vas a probar suerte por ahí?


Los adolescentes racionalizan perfectamente que existe una relación significativa entre educación y ciertas expectativas cumplidas en la vida, otra cuestión diferente es la interiorización que de eso son capaces de hacer.

 

Si me encanta el chocolate y me ofreces un trozo de tarta Sacher mi respuesta es en base a un impulso sobre algo que me encanta, pero si sé que la dieta mediterránea es mejor que una hamburguesa o que caminar hora y media es mejor que ver una película que me acabo de descargar, y además gratis, la mayoría de nosotros vamos a tener que hacer todo un proceso de interiorización de meses, y en muchos casos de años, para no sucumbir la próxima vez a nuestro primer impulso.

 

¿Cómo podemos pedirle a un adolescente que tenga la determinación suficiente para saber la importancia tan decisiva que tiene hoy su educación para su vida si a nosotros como adultos nos cuesta tanto adquirir por ejemplo un modelo de vida saludable como la dieta mediterránea y realizar ejercicio físico a diario cuando los expertos un día sí y otro también nos dicen que es una de las claves para prevenir enfermedades y tener una mayor calidad de vida?

 

¿Qué resulta más disuasorio, la falta de oportunidades si no estudiamos o la enfermedad si no adquirimos unos buenos hábitos de vida? 

 

Parece que lo segundo es aún peor, pues a pesar de eso los que nos llamamos adultos nos cuesta mucho hacer caso, solo cuando le vemos las orejas al lobo como un índice de colesterol o de azúcar por las nubes.


Entonces parece obvio que lo primero que deberíamos hacer aquellos que nos dedicamos a la educación es encontrar argumentos para que los jóvenes no tengan ninguna duda de que su educación debe ser lo más importante en estos años y comprometernos para  que sea lo mejor posible.

 

Así que lo primero que deberíamos hacer es ser sinceros y describirles el panorama actual. Esta sinceridad establecerá el primer vínculo para que nos escuchen los argumentos para que no duden en adquirir una buena formación.

 

  •  Efectivamente estudiar es un rollo y no os van a faltar argumentos para cuestionar la utilidad de perder tanto tiempo.

 

  • En estos últimos 20 años el mundo está sufriendo una transformación acelerada  motivada por los avances tecnológicos y la globalización de las interacciones comerciales y económicas entre las empresas de todos los países que han provocado que lo que acabamos de estudiar ayer no sea suficiente para acometer las necesidades de las empresas que nos contratan o para realizar nuestro propio emprendimiento.


  • No podemos prometerte como hace 30 años que si terminas tus estudios encontrarás un buen trabajo, puede que no lo encuentres y tengas que reinventarte, puede que el trabajo que te ofrezcan quede por debajo de tus competencias y puede que, en absoluto, la remuneración cumpla tus mínimas expectativas.


Este panorama será nuestro punto de partida para encontrar razones que valgan a los adolescentes para tener claro que estudiar no es una opción, es nuestra única opción.

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