¿Estamos desmotivando a los estudiantes?

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En un artículo anterior reflexionamos sobre el argumento que podríamos dar a un adolescente para que entendiera la importancia decisiva que tendrá en su vida formarse y educarse lo mejor posible. Lo que ponemos ahora de relieve es que quizá profesores, colegios, instituciones y administraciones no estén haciendo lo correcto para alimentar la motivación y el verdadero aprecio por aprender. Existe una gran diferencia entre estudiar y aprender. Casi todo el mundo valora lo segundo, incluso los niños.

El sociólogo Fernandez Enguita asegura que lo que sucede en España es que cada vez se enseña menos y se exige más, y en Smart pensamos que no faltan motivos para esta afirmación.

Es motivo de alegría que tengamos un sistema educativo como el nuestro frente al que, desgraciadamente, existe en muchos otros países que no han podido ni si quiera implantar uno por falta de recursos, pero esto no nos debe hacer complacientes con lo que tenemos. 

 

En este artículo no vamos a entrar en si es necesario dotar de más medios económicos a la enseñanza o a valorar una determinada ley de educación en cuanto a sus planes de estudios o a frivolizar sobre la necesidad de incluir o no una determinada asignatura  haciendo girar el debate educativo en torno a este único y poco influyente elemento. Esto es algo que resulta irritante cuando hay factores notoriamente más decisivos.

 

Vamos a exponer una serie de elementos que inciden negativamente favoreciendo el desapego al aprendizaje y una alta tasa de abandono escolar temprano como la que tenemos en España estando en el 23,5 % en 2013 y otorgándonos el vergonzoso puesto número uno de la UE. 

1. Demasiados deberes

Pocos padres serán los que no confirmen que actualmente existe una excesiva carga en las tareas escolares que sus hijos tienen que asumir semanalmente. Desde Smart es algo que criticamos abiertamente porque además tiene lugar desde edades muy tempranas, desde los 7 años. La denuncia de la CEAPA así lo confirma. Siendo esto un problema que afecta a millones de familias y alumnos, ¿no resulta paradójico que los debates sobre la educación se centren en el contenido de la asignatura de educación para la ciudadanía?

Un argumento a favor para mandar tareas escolares ya desde estas edades es que se debe ir creando un hábito de estudio al niño para que luego no le cueste trabajo adaptarse a las exigencias de los cursos superiores.

 

Desde Smart suscribimos esta idea  pero sirviéndose de ese principio no puede ser que los profesores trasladen a los padres la labor de aprendizaje que debería hacerse en las aulas. 

 

La sensación que tienen muchos padres de primaria es que son ellos o los profesores particulares que pagan los que realmente enseñan a sus hijos. 

 

Los deberes a esas edades no deberían necesitar más de 30 minutos para su realización ya que una parte aún más importante que la adquisición de conocimientos en esa edad es el desarrollo que tiene el cerebro gracias al juego.

 

Las excesivas tareas escolares para casa merman considerablemente ese tiempo, por no decir que llevan al límite a los niños cuando se apuntan a algún tipo de actividad para complementar su desarrollo. En la educación de un niño no solo debe primar la adquisición de conocimientos, también el deporte, la música, la lectura, las manualidades, el cine, etc son importantes para su formación integral.


En Smart nos preguntamos cómo se está transmitiendo ese conocimiento en las aulas.  ¿Se está haciendo de una forma eficaz? A la vista de los resultados, en demasiadas ocasiones, no. Y si en primaria ya sucede esto ya nos podemos imaginar que la situación es extensible a cursos superiores en la ESO y el bachillerato.


Lo que muchos profesores aún no han comprendido es que su misión es transmitir el contenido de las asignaturas de la forma más amena y asequible posible. Una vez que hayamos conseguido esto nos propondremos otros objetivos como ir inculcando la capacidad de análisis, de búsqueda, de síntesis, el pensamiento deductivo, etc. Pero no podemos pretender lograr estos objetivos a costa de transmitir la información esencial de la asignatura de forma inapropiada para que los alumnos se las ingenien y desarrollen los atributos anteriormente mencionados. Esto es una perversión sobre la misión de un profesor.


Los deberes deberían ser una pieza para reforzar lo aprendido en el colegio y deberían estar coordinados entre los diferentes profesores para que la carga de dicha tarea se reparta de manera uniforme, y sobre todo, deberían estar diseñados para que los niños pudiesen acometerlos de forma autónoma.

 

La pregunta que se hacen algunos padres es qué pasaría si ellos o los profesores particulares no explicaran a sus hijos las lecciones de las que se examinan. ¿Cómo es posible que tras las 5 horas de clases días tras día los niños tengan que estudiar tanto en casa? ¿No deberían los profesores haber conseguido que asimilaran los contenidos en lugar de limitarse a dárselos?

2. ¿Por qué se evalúa a través de los exámenes?

¿Cómo nos sentiríamos si cada cierto tiempo tuviésemos que pasar unas pruebas que nos pusiera nuestra empresa?

Nuestro nivel de estrés y ansiedad aumentaría notablemente perjudicando nuestro trabajo diario como profesionales.

 

¿Es así como hemos pensado que conseguiremos inculcar en los niños el aprecio por aprender cada día más? En realidad lo que estamos haciendo es todo lo contrario, les creamos un estrés desde pequeños en torno de esos exámenes y en la medida que el cerebro del niño pequeño deja de ser como el de la cebra que solo piensa en el momento presente y por tanto le otorga una capacidad de adaptación increíble,  llega el hartazgo y el desinterés.

Un sistema de exámenes para evaluar los conocimientos y competencias adquiridas muestra en general un fracaso de cualquier sistema educativo pero aplicarlo además a niños desde los siete años demuestra una pérdida de sentido total sobre lo que es la educación.

 

Quizá antes de sentarse en una gran mesa ovalada a trazar las directrices de un plan general de educación rodeada de eminentes psicólogos, catedráticos, políticos y sindicatos, así como de sesudos ensayos académicos, sería bueno que se preguntara a una gran muestra de profesores cómo organizarían ellos la educación de sus alumnos y a los padres cómo les afecta. 


Si no  obtenemos ideas de los que están en contacto directo con los alumnos no podremos nunca acercarnos a un sistema óptimo de enseñanza. En general los profesores tienden a dejarse llevar por lo que el sistema les obliga, pero seguro que para una gran mayoría si de ellos dependiese la dinámica y objetivos de las clases serían muy diferentes a los actuales.

3. Diseñemos  un espacio de trabajo creativo y colaborativo

Si lo que pretendemos es ir en contra de la lógica y de las habilidades que el mundo empresarial está demandando lo estamos haciendo fenomenal para amargar y hacer perder el tiempo a los estudiantes actuales. Cuando hemos entrado en una era en la que las empresas más punteras buscan perfiles que sean capaces de colaborar en un equipo de trabajo multicultural y multildisciplinar, y ya el 60 % de los consejeros directivos dicen que la cualidad que más se valora en un profesional es su nivel de creatividad, en los colegios e institutos nos dedicamos a aislar a los alumnos físicamente en mesas individuales y les inculcamos el trabajo individualizado. 

 

Por favor, que alguien toque la campana para indicar que algo sin sentido está sucediendo y que debemos pararnos, reflexionar y corregir enseguida el rumbo actual.

" Los alumnos deberían trabajar bajo el principio de la colaboración. Compartir sus fortalezas y debilidades con sus compañeros crea formidables sinergias para todos en el aprendizaje"

 

¿Cómo aprendería un alumno mejor las razones fundamentales de trigonometría de un ángulo, enfrentándose solo a una insulsa lista de problemas o resolviendo  junto al resto de sus compañeros unos problemas con aplicación real y en competencia con los otros grupos de su clase? ¿Y si además se contrastaran las dos mejores soluciones? Habría riqueza en el aprendizaje y lo más importante, se crearía emoción por el factor competitivo en la clase.

 

 

 

¿No es verdad que de los errores se aprende más que de los aciertos? ¿No es esa una máxima a la que vamos llegando en la madurez de nuestro paso por la vida?  ¿Por qué no usamos este principio para reforzar el aprendizaje?

 

Seguro que algunos alumnos del grupo trasladarían ideas erróneas para resolver el problema lo cual serviría para tener que argumentar mejor a los que tienen una ligera idea de la solución correcta. 


De ese cruce de ideas, al final y bajo la supervisión del profesor, surgirán conceptos que se fijarán al cerebro de cada uno de ellos como una lapa lo hace a las rocas del mar. 


Nuestro cerebro funciona mucho mejor en esa modalidad de exposición de ideas y contraste de las mismas que en el modo de absorción individual de conceptos.

4. Yerma o de cómo conseguir que un alumno no vuelva a leer

Fomentar la lectura en un niño y en un adolescente posiblemente sea el punto número uno que la comunidad educativa debería proponerse. Obtener satisfacción de la lectura de un libro es más difícil que conseguirla de jugar en la consola o echar un partido con los amigos y no podemos pretender que sean equiparables en esa edad y desde luego lo que no haríamos nunca cuando pretendemos enseñar a un niño a disfrutar de la naturaleza es llevarlo de excursión a un paisaje estéril y árido.

 

Yerma es una de las obras teatrales más conocidas de Federíco García Lorca y suele aparecer como uno de los libros de lectura obligatoria en el bachillerato.  El tema principal es el instinto frente a represión, ya que Yerma lucha porque su instinto le dice que debe ser madre, pero no lo logra, y por eso termina odiándose. 


Efectivamente, qué poco probable es que ese oscuro argumento emocione e invite a reflexionar a un adolescente. Desde aquí hacemos un llamamiento a los creadores de estas listas de libros anti-lectura. Por favor, tengan un poco de sentido común. No dudamos que Yerma es una gran obra literaria peros seguro que existen otras obras en la literatura que "enganchen" mejor a los alumnos. Se trata de conseguir que 'amen' la lectura no que la detesten.

Quizá Yerma sea una obra imprescindible para nuestros alumnos, de acuerdo, pero entonces vamos a crear unas condiciones que les motiven su lectura. Por ejemplo, como es una obra teatral vamos a crear varias "compañías" de teatro en la clase.  Propongamos que los alumnos se asignen los papeles en los que se encuentren más a gusto, desde el director de escena hasta el que crea los ambientes con la iluminación, y además ofrezcámos la posibilidad de readaptar la obra a cualquier época histórica para que puedan disfrazarse  y caracterizarse.


Desde el alumno que controla las luces para crear los diferentes ambientes de la obra  hasta el que se encarga del vestuario tendrán que leerse el texto teniendo que confrontar  párrafos que para unos tendrán un sentido y para otros otro bien distinto. Esa es la riqueza de la colaboración, las oportunidades de aprendizaje se multiplican y se hace en un entorno que en el que se disfruta, se crece como estudiante y como persona.

5. ¿Y si los profesores pudiesen ver sus fallos y aprender de los mejores compañeros de profesión?

Nos hubiese encantado decir que esta idea es nuestra pero no es así aunque la asumimos desde el primer momento y es una de las prácticas que mejores resultados nos ha dado a la hora de mejorar nuestra capacidad para explicara los alumnos.

Los profesores necesitan realimentarse

Esta potente y maravillosa idea la expone Bill Gates en una persuasiva charla en TED bajo el título:

 

"Teachers need real feedback" ,  "Los profesores necesitan una verdadera realimentación"  

 

Sin esa realimentación un profesor no tiene forma de mejorar. 

 


Enseñar bien tiene una condición sin equa non y es que debemos conocer en profundidad el tema que debemos transmitir pero no hay que olvidar  la capacidad de comunicación del profesor. Este concepto es bastante amplio e incluye áreas como nos indica el ICE, Instituto de Comunicación Empresarial, y  que son perfectamente adaptables al entorno docente, como son:

 

  • La comunicación no verbal
  • La correcta estructuración de nuestra exposición
  • La gestión de la voz, proyección, entonación, articulación y velocidad.
  • Tener capacidades emocionales para hacer que la interacción con el alumno sea de la máxima efectividad comunicativa.

 




En general pensamos que los docentes debemos fijarnos y aprender de muchos aspectos de la comunicación empresarial. Cuando un profesor comienza una clase debería en el primer minuto  haber captado ya la atención de sus alumnos.

 

Precisamente esta es la idea que hay detrás de lo que se conoce como "Elevator Pitch". Si para vender una idea en una ronda con inversores nos entrenamos para hacerlo lo mejor posible ¿es que se merecen menos nuestros alumnos?

6. Usemos medios y soportes para transmitir los contenidos de forma más asequible y amable para los alumnos

¿Podríamos imaginarnos hoy día que la información importante de nuestra empresa nos llegara en pésimas condiciones? Sin embargo algunos profesores ni se inmutan cuando pretenden que sus alumnos estudien en unos apuntes toscos, densos y con una pésima estructuración y presentación.

Aquí tenemos un ejemplo comparativo del soporte en el que una profesor pretendía que un niño de 7 años estudiase su examen de Conocimiento del Medio frente a la versión en la que realmente pudo estudiar porque le pasamos el tema a PowerPoint.


¿Cómo es posible que un profesor no se de cuenta que está mermando las capacidades de sus alumnos y recortando el nivel que podrían alcanzar al tener que estudiar con material tan poco digerible?

 

¿Los colegios no disponen de controles en su política de calidad para que esto no suceda? ¿Y las AMPAS, no deberían velar porque los alumnos dispusieran de un buen material para trabajar?

 

Y por último, ¿la administración a través de sus inspectores no deberían ejercer una estricta supervisión sobre este tipo de asuntos?

Hoy día es posible transmitir el conocimiento con unos medios inimaginables hace 30 años. Elaborar unos buenos apuntes para tus alumnos es una cuestión de honestidad con tu trabajo, con tus alumnos y con las familias que te han confiado su educación. 

Por supuesto,  también podemos encontrar ejemplos de profesores que hacen una excelente labor de divulgación de sus asignaturas. Un magnífico ejemplo lo encontramos en el portal FisQuiWeb con unos apuntes de las asignaturas de Física y Química para ESO y bachillerato con una presentación  excelente,  rigurosos y sintetizados a la vez. 

 

¿En qué grupo te identificas?

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Comentarios: 2
  • #1

    tom (viernes, 06 noviembre 2015 16:33)

    Hola

  • #2

    tom (viernes, 06 noviembre 2015 16:34)

    No entiendo bien. Esto es como www.aulaya.com/ o www.etueri.com?